viernes, 15 de noviembre de 2013

uso indiscriminado del celular en el aula

uso indiscriminado del celular

La cóclea es el laberinto membranoso del oído interno (también llamado caracol), tiene dos vueltas y media de espiral, y en ella se encuentra el órgano de Corti; éste se conforma por neurotransmisores que hacen resonancia con la frecuencia del sonido y la pasan al nervio acústico que va directamente al cerebro, transmitiendo así los estímulos sonoros.
En los últimos años se ha incrementado de 10 a 20 por ciento el número de consultas a pacientes por trauma acústico, daño de los mecanismos del oído interno que provoca pérdida de la audición.

El problema se presenta principalmente como consecuencia de la utilización excesiva del celular y otros dispositivos de audio, ya que al día se emplea un mínimo de dos horas para atender llamadas y escuchar música; otros factores pueden ser la radiofrecuencia que emite el aparato y el volumen con el que se escucha.
El utilizar este tipo de aparatos y sobre todo tan cerca del oído, afecta la vuelta basal de la cóclea y el órgano de Corti, lo que produce una disminución de la audición. Esto, ya lo presenta el 5 por ciento de la población, pero podría crecer hasta el 10 por ciento por el uso indiscriminado del celular.



http://www.salud.com/salud-en-general/enfermedades-tecnologicas-un-peligro-latente-para-salud-i.asp
Aunque las nuevas tecnologías proporcionan soluciones inteligentes a las necesidades cotidianas, esconden un riesgo potencial para la salud, ya que en los últimos años han surgido varias enfermedades que han sido denominadas“enfermedades tecnológicas”, por derivarse del uso inadecuado o indiscriminado del ordenador, el teléfono móvil, los videojuegos y otros gadgets. 



El aumento de las afecciones relacionadas directamente con éste fenómeno, ha motivado a los expertos en salud, ha alertar del peligro de usar descontroladamente tales invenciones.

Hasta hace poco se conocían algunas enfermedades asociadas al uso de las nuevas tecnologías, por ejemplo las molestias cervicales o la vista cansada, sin embargo ahora hay que sumarle nuevas patologías que se suman día a día.

Algunas enfermedades tecnológicas han sido acogidas inicialmente como anécdotas y se les ha bautizado con nombres graciosos como “Mal del iPod”, “Nintendinitis” o “Wiititis”, en su variante más moderna. Lo cierto del caso es que sea cual sea el nombre que se les de, estas afecciones están siendo diagnosticadas y tomadas cada vez más en serio.
El Síndrome de la Vibración Fantasma
El uso desmedido de teléfonos móviles o celulares también pueden causar problemas de salud, como irritabilidad, dolores de cabeza e insomnio. Actualmente existe un síndrome relacionado con el uso indiscriminado de estas tecnologías, el llamado síndrome de la vibración fantasma. Se presenta cuando los usuarios llevan el teléfono móvil en modo vibración y afirman sentir que el aparato ha vibrado, cuando en realidad no lo ha hecho. Aunque no se han descrito perjuicios en la salud de quienes LO padecen, los neuropsicólogos han alertado sobre riesgos potenciales de esa dependencia desmedida.

Se habla también del “Insomnio Adolescente”, cuya causa se atribuye a la radiación producida por los teléfonos móviles, ya que muchos jóvenes duermen con los móviles debajo de la almohada y contestan las llamadas y SMS a la hora que sea, interrumpiendo el sueño.

Diariamente observamos a las personas hacer un uso indiscriminado de dichos aparatos y es tal el grado de consumismo del venezolano, que se aprecian casos que si no fuera por lo trágico se podrían tomar como una comedia.

Voy a mencionar algunas situaciones vistas, que a mi entender carecen de lógica, si se ve usted retratado o retratada en alguna de ellas, píenselo detenidamente antes de continuar con esta práctica insana:

1°) El uso de celulares por adolescentes y aun por niños de las escuelas (hasta de Educación Inicial), lo cual constituye un estímulo de los padres hacia el consumismo de sus hijos, haciéndolos dependientes de una tecnología que a esta edad no tiene para ellos ningún valor, sobre todo si uno escucha con detenimiento lo banales de los diálogos, llevando con el exceso de consumo a una consecuencia lógica, como es el encarecimiento del servicio, tanto en el costo de los aparatos como de las conexiones o servicio.